Somos como animales, buscamos lo que no encontramos y lo
hacemos por instinto. Solemos pedir lo que es imposible y despreciar lo que está
a nuestro alcance, pero yo me pregunto ¿hay algo inalcanzable, imposible para
el ser humano? Tenemos la mala constupre de sufrir por sufrir, por algo que
perdemos o que no llegamos a conseguir. Digo yo que ¿por qué?, ¿por qué cuando
algo no sale como teníamos planeado, nos encerramos en nosotros mismos a verlas
venir? ¿Por qué cuando estamos en lo más hondo, vamos hacia eso que sabemos que
nos perjudica? Somos los únicos seres en la tierra capaces de razonar, pero a
veces creo que eso es solo una suposición. En muchas ocasiones somos incapaces
de pensar con coherencia, y actuamos por instinto, como animales. Cuando
actuamos por instinto, no pensamos en las consecuencias del mañana, no ponemos
en una balanza lo bueno y lo malo, no nos dedicamos a perder el tiempo, en
pensar si será mejor o peor para nuestro próximo futuro. Solo actuamos, hacemos
lo que sentimos en el momento exacto. Eso es instinto.
Una vez terminada la
acción, pensamos. Ese es el momento concreto, en el que nos arrepentimos de lo
que hemos hecho o sentido. Cuando hacemos un repaso rápido al pasado y le damos
mil vueltas a la cabeza para descifrar que nos pudo pasar por la mente, para
llevar a cabo semejante locura. Pensamos, cuando tenemos las consecuencias de
nuestras acciones mirándonos a los ojos, ahogándonos. Consecuencias que nos
incapacitan para pensar una simple solución, aunque no sea demasiado buena,
solo para salir del paso, para dejar de sufrir. Cuando no hay solución nos
consolamos con la frase de “lo hecho, hecho está y no se puede hacer nada”.
¿Seguro que no se puede hacer nada? No insinúo que se pueda regresar al pasado
y cambiar los errores, pero sí que se puede hacer algo estando en el presente. Tener
inteligencia y con eso me refiero a saber y admitir las faltas producidas y
aprender. Aprender a no volver a cometerlas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario